Las siglas TDAH se traducen en Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Es altamente recomendable que un profesional de la salud lo diagnostique y así valorar los síntomas que tiene el paciente y cuál es el mejor tratamiento para ayudarle.
Uno de los síntomas más comunes y reconocibles es la hiperactividad, se caracteriza por el continuo movimiento en el que se encuentra la persona, la dificultad que tiene para permanecer quieto, hablar sin parar, hacer ruidos, complicaciones para relajarse y en general, no son constantes ni consiguen acabar las tareas.
La hiperactividad puede mostrarse de forma diferente si eres un niño, adolescente o adulto.
Otro de los síntomas es el déficit de atención, que es uno de los motivos por los que más adultos van a consulta médica.
Se caracteriza por dificultad para mantener la atención durante mucho tiempo
No se fija en detalles
Le cuesta terminar tareas
Cambia de tema de conversación
Se distrae
No termina lo que empieza
Por otro lado el síntoma menos frecuente es la impulsidad, se caracteriza por:
La impaciencia
No puede esperar e interrumpe en muchas ocasiones
Existe la comorbilidad, que se refiere a que dos tratornos ocurren al mismo tiempo. El TDAH puede estar conectado con otros problemas y sus consecuencias se observan en la escuela, en el entorno familiar, amistades, etc. Por esto es importante tener un diagnóstico de un especialista y descartar que la persona tenga síntomas parecidos, pero que no sean realmente TDAH.









