Nuestros precios base están siempre en euros, y a nosotros nos llegará siempre el importe en esta moneda. Sin embargo, tu entidad financiera a ti te cargará siempre en tu moneda local, como es lógico.

Cuando pagues con tarjeta desde un país que no utilice el euro, tu entidad financiera aplicará en tu tarjeta directamente el cargo equivalente en tu propia moneda local; a nosotros, el dinero nos llegará siempre en euros.