El neuropediatra es la marca personal del Dr. Manuel Antonio Fernández, fundador, director y cara más visible del Instituto Andaluz de Neurología Pediátrica.

El equipo del INANP está formado por un conjunto de ocho magníficos profesionales clínicos junto con un grupo de tres profesionales de soporte para las áreas comunes de actividad, desde la gestión de las citas hasta la comunicación.

Entre los profesionales clínicos, además de neuropediatría, abarcan neuropsicología, logopedia, psicopedagogía, Educación Especial y Medicina Familiar

¿Para qué personas está dirigido vuestro proyecto?

Nuestro proyecto tiene varios grupos diana. El principal son las familias, pero también nos dirigimos a nivel formativo a profesionales educativos y sanitarios, tanto de a pie como a directivos.

De hecho, estamos convencido de que necesitamos contar con todos los agentes implicados para alcanzar nuestro objetivo, desarrollar al máximo las capacidades de los niños en todas las facetas de su vida.

El neuropediatra

Nosotros trabajamos con el ajedrez y nos gustaría saber si creéis que el ajedrez puede mejorar o incluso hacer desaparecer síntomas como el déficit de atención, la falta de memoria, entre otras cosas.

El entrenamiento de nuestra mente y todas sus funciones cognitivas es una magnífica vía para combatir los síntomas de muchos problemas neurológicos infantiles…

A fecha de hoy, no se puede considerar el ajedrez como una tera porque no cuenta por el momento con suficientes estudios científicos que hayan demostrado sus resultados a nivel clinico en pacientes con TDAH.

Creo que sería un feto interesante trabajar en ese sentido y poder validar científicamente este tipo.

En vuestra web ofrecéis algunos materiales, ¿cuál recomendáis?

Nuestra web cuenta con mucha información destinada a familias y además de los cientos de artículos con los que cuenta el blog, y el resto de los contenidos que llenan nuestras redes sociales, de lo que más orgulloso estoy es de las guías gratuitas para padres.

Las desarrollé porque durante mis años de experiencia he visto como los padres, antes de llegar a mi consulta, habían dado mil vueltas de centro en centro, de especialista en especialista o ni siquiera se habían planteado que los problemas de su hijo fueran algo neurológico que pudiera tener solución.

Precisamente por eso, las guías no se dedican a patologías concretas sino a problemas habituales de los niños. Problemas de aprendizaje, de conducta, dificultades de desarrollo madurativo… síntomas y situaciones que los padres sí son capaces de identificar sin problemas como primer paso a encontrar su causa y la solución.

Vosotros evaluáis a personas con TDAH, ¿qué características debe reunir el paciente para confirmar su TDAH?

Los síntomas nucleares del TDAH son 3.

Por un lado, están las dificultades de atención o concentración que les lleva a tener despistes y problemas de rendimiento en el ámbito académico porque es donde más importante es mantener el esfuerzo de este tipo. Aun así, también puede generar problemas en las relaciones sociales a la hora de integrarse en grupos, conversaciones o actividades en general. Finalmente, pueden aparecer también problemas en el cumplimiento de órdenes o instrucciones

Las dificultades para el control del movimiento generan inquietud, nerviosismo y movimiento constante que conllevan problemas en la gestión de las relaciones sociales, pueden limitar la capacidad de aprendizaje e incluso valorarse como problemas conductuales

Finalmente, las dificultades en el control de los impulsos es uno de los síntomas más complejos. Genera una permanente atracción por cosas nuevas junto con una gran intolerancia a la frustración y dificultades en la gestión del tiempo. Todo ello nos lleva de nuevo a las repercusiones sobre el aprendizaje, las relaciones sociales y la conducta.

Como expertos en la evaluación y tratamiento del TDAH, dislexia, altas capacidades o autismo, ¿creéis que están visibilizados estos problemas del neurodesarrollo?

Me temo que la respuesta es claramente negativa en este caso.

A pesar de la controversia sobre una supuesta sobre detección de cuadros como el TDAH, todos los estudios realizados muestran lo contrario. Estamos aún en cifras muy bajas de detección que no llegan ni al 50%.

Además, son claros los datos de fracaso escolar en nuestro país así como su relación directa con este tipo de cuadros. De hecho, si pudiéramos detectar la gran mayoría de los casos e intervenir precozmente, podríamos reducir considerablemente muchas de estas dificultades.

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