¿Sabías que la dama ni siquiera existía en el tablero de ajedrez? Bien pues te contaremos una pequeña historia. El ajedrez es un juego que se remonta al siglo VI a.C en la India. El nombre que le dieron a este deporte en la India fue Chaturanga y no se estructuraba con las mismas reglas que existen ahora.

La pieza que sería ahora la reina se llamaba «consejero o vizier» y solo poseía movimiento diagonal y con el paso de los años mejoró sus movimientos hasta adquirir los actuales. En el siglo XV el juego llegó a Europa, se popularizó y jugaban la nobleza y la alta sociedad. Incluso se implantó en los caballeros del ejercito porque era considerado como una de las habilidades que debían adquirir para la vida.

No es hasta esa llegada a Europa que la pieza se comienza a llamar «Reina» porque es la pieza que se encuentra al lado del rey. No obstante, según una leyenda, la reina Isabel I de Castilla aprendió ajedrez y le pareció insultante que la pieza de la reina tuviera tan poco poder y exigió su cambio. Cuando volvieron a enseñarle el juego la figura ya había adquirido su actual poder, convirtiéndose en la figura más poderosa del tablero.

Y es que la dama tiene movimientos ilimitados en todas las direcciones del tablero.

Sabemos que es una leyenda, pero casualmente coincide con el año en el que se establecieron las nuevas reglas del ajedrez e Isabel se convertía en la mujer más poderosa de Europa.

Feliz día de la mujer

Además, lo importante es que de una forma u otra el poder de la pieza de la Reina en el tablero a día de hoy es incuestionable, y más mérito tiene conociendo que no siempre ha sido así.

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