Luisa es la creadora de la cuenta de Instagram: @vivirconuntdah. Y hoy comparte con nosotros su experiencia.
Nos cuenta que la cuenta vivirconunTDAH nació para dar visibilidad al Tdah, transtorno muy desconocido por la sociedad, sociedad la cual discrimina y etiquta a estos afectados por el desconocimiento del trastorno.
Nació tras abrir los ojos y darme cuenta que no debía avergonzarme por las conductas de mi hijo, tras darme cuenta de nada valía todo lo que yo hiciese por él si los profesores y la sociedad no lo entendían. Nació tras dejar nuestra cobardía de lado para ayudar a nuestro hijo.
Nació porque me canse de esconder el trastorno de mi hijo, nació porque sé que hay mucha gente en mi situación y ya es hora que dejemos de esconder, debemos hablar del trastorno para que la gente lo conozca.
Para nada, la sociedad no conoce este trastorno, no es consciente de todas las problemáticas que el TDAH esconde, hay un trabajo muy duro detrás, es difícil cambiar las ideas de una sociedad que trata a estos afectados como niños mal educados, por lo general nos culpan a los padres de sus comportamientos, y lo que la sociedad no sabe es que estos niños esconden un trastorno del neurodesarrollo, un trastorno que no son capaces de controlar, un trastorno que les hace ser unos incomprendidos, aislados y humillados por sus iguales e incluso por los adultos.
Este es un trastorno que puede llegar a la edad adulta afectando gravemente a los afectados si no han sido tratados con un tratamiento psicoeducacional adecuado. Ojala la sociedad viese el trasfondo de este trastorno, la ayuda de los padres es fundamental, pero también la de los profesores y de la sociedad en general. Ojala algún día consigamos dar la visibilidad que se merece.
Yo veía que desde bien pequeño mi hijo era diferente a los demás, no paraba quieto, sacaba todos los juguetes y con nada se entretenía, siempre demostró llamadas de atención, se pasaba el día trepando, su actividad era incansable, pero todo se desbordo con el comienzo escolar,
no respetaba normas ni turnos, no podía estar sentado, lo suyo era ir a donde sus compañeros para que jugasen con él.
A los 5 años cuando lo diagnosticaron, no tenía ni idea de lo que le pasaba, no sabía lo que era el TDAH, para nosotros fue muy duro aceptar que mi hijo tendría que acudir a un psiquiatra periódicamente, vivimos en una ciudad pequeña donde la información fue escasa y no había centros que nos pudieran ayudar. Fue con ocho años cuando apareció en nuestras vidas la fundación Ingada, ahí fue donde empezamos a ver la luz y entender a nuestro hijo.
Pues mira, sinceramente, no sé si el ajedrez ayudara a que desaparezcan los síntomas de falta de concentración, lo que sí puedo asegurar que es un juego de estrategia y eso a los TDAH les suele gustar bastante y es un juego que si les ayuda a mantener la concentración durante largos periodos de tiempo.
Sin duda alguna tengo claro que hay varios factores que ayudan a que este trastorno mejore:
- Comprender y entender el trastorno.
- Una buena terapia de psicoeducacional.
- La empatía, la paciencia, el apoyo y amor incondicional por parte de los padres.
Una cosa que me he dado cuenta a lo largo de estos 9 años de lucha con este trastorno, es que no tenemos que cambiar a nuestros hijos, los que tenemos que cambiar somos los padres, debemos comprenderlos, apóyalos y darles las estrategias que necesitan para mejorar en su día a día. Lo que funciona para unos no funciona para otros, no todos responden a las mismas estrategias.
Mi consejo siempre es el mismo, primero que busquen ayuda, que se informen bien en que consiste el trastorno y cómo funciona el cerebro de nuestros hijos.
Segundo que no oculten el trastorno, que no se avergüencen del comportamiento de sus hijos, que no se sientan juzgados como padres y que defiendan a su hijo ante las tristes injusticias que sufren.
Y por último que no seamos los padres los que les juzguemos y etiquetemos, necesitan ante todo nuestro respeto, nuestro apoyo y sobre todo mucho amor incondicional, yo he aprendido a pedir perdón a mi hijo y a decirle que le quiero y que cuenta con mi apoyo en sus peores momentos, mi hijo ahora confía en mí, he aprendido a dedicarle mucho tiempo exclusivo y de calidad para él.









