Milagros Martín-Lunas Gorriti es periodista y autora del libro “Mi vida con un TDAH”, que podéis encontrar en Libros.com, además, colabora con Prodigioso Volcán en la comunicación externa y con diversos medios como El Confidencial, Espejo Público, Uppers, Esdiario y Ágora, entre otros.
Hoy tenemos el placer de entrevistarla y descubrir qué motivó a esta escritora a plasmar en papel sus vivencias con un TDAH, entre otras muchas cosas.
Como bien dice el título es mi vida, no hay nada de inspiración, sino la necesidad de compartir mi experiencia para poder ayudar a otros padres y madres que se topen con el TDAH y no sepan como empezar a caminar en una carrera que más que los 100 metros lisos es una maratón.
Mi experiencia probablemente cree cierto vínculo con aquellos que convivan con el TDAH. Creo, que lo que de verdad aporta valor, es la inestimable colaboración de César Soutullo, que en su día fue director del área de Psiquiatría Infantil y Adolescente en la CUN en Pamplona y, actualmente, es director del Programa ambulatorio de TDAH, y trabaja en la Unidad de Salud del Comportamental Integrada, con niños del sistema publico de Texas.
¿Por qué digo esto? Porque al final de cada capítulo, Soutullo explica las razones que provocan las reacciones disruptivas de nuestros queridos TDAH y ofrece pautas para evitarlas.
En la vida de mi hijo el ajedrez fue un punto de inflexión. Empezó sin ningún tipo de expectativas. A medida que iba avanzando en su conocimiento del juego y cuando el colegio decidió que participara en el campeonato interescolar y en el Campeonato de España sub 12 su baja autoestima comenzó a crecer.
Él no tiene muy buen concepto de sí mismo, me refiero a sus capacidades escolares. Con TDAH, dislexia, discalculia y Trastorno Negativista Desafiante (TND) su proceso de aprendizaje es lento, necesita su tiempo y eso, junto con los crueles comentarios de los compañeros, provocó que pensara de si mismo que era tonto. Nada más lejos de la realidad. Es muy listo.
Cuando empezó a ganar medallas en los torneos de ajedrez empezó a creer en sí mismo.
No, para nada. La Educación, desde hace siglos, en este país está politizada. Tenemos un sistema educativo decimonónico para niños del siglo XXI. Vamos camino de la octava ley de Educación y todas los conflictos se quedan en la forma sin bajar al fondo que es lo que de verdad no funciona.
Maestros desmotivados, poco valorados y, respecto a las necesidades educativas especiales, sin la preparación necesaria; falta inversión y considero (aquí el que se pique que se lo haga mirar) que la carrera de Magisterio debería ser para aquellos que de verdad tienen vocación, no la opción final. Ellos tienen entre sus manos el futuro del país.
Por otra parte, hasta que los políticos no hablen de inversión en Educación, en lugar de gasto en Educación, no vamos a avanzar.
En Educación no cabe el cortoplacismo en busca de votos, hay que pensar a medio y largo plazo.
Claro que quién soy yo para enmendarles la plana, solo una madre que lleva luchando 11 años para que su hijo no forme parte del grupo con fracaso escolar que tanto les duele cuando llega el informe PISA.
Yo creo que no. Mucha gente sigue pensando que no existe y que no dejan de sir niños maleducados, sin límites y consentidos, por eso mi lema es ‘hagamos visible lo invisible’.
Todo absolutamente todo es producto de mi experiencia directa y de mi aprendizaje. El tratamiento del TDAH no sólo es la medicación. Tiene tres patas. Si es importante que los niños y niñas sigan también una terapia para que aprendan a vivir con el TDAH y a tener estrategias, lo es también que los padres aprendamos a convivir con el TDAH, que bajemos las expectativas y que rengamos claro que no podemos pedir a nuestros hijos lo que no nos pueden dar.
No hacen las cosas porque no quieren sino porque no pueden.
Soutullo siempre explica lo mismo: Lo que yo he visto en la consulta, tanto en España como aquí en EE.UU, es que los padres suelen tardar mucho en venir a consulta.
Generalmente han probado muchas cosas antes de venir. Como muy elegantemente describes en nuestro libro, han probado el “ya se le pasara”, han probado el “le haces demasiado caso, dejale mas solo”, han probado el “no le haces suficiente caso, métele mas caña”, han probado el “yo eso lo soluciono con dos tortas”, han probado el “es tonto, es vago, ponle en un cole mas fácil o que haga cualquier cosa para ganarse la vida, han probado dietas, ejercicio, apuntarle a mil extraescolares, han probado terapia de delfines, de caballos, musicoterapia, profesores particulares, psicólogos de terapia de juego.
Han probado todo y se han gastado ríos de euros, han probado de todo menos pensar que igual esto es algo que el niño hace porque no puede. No puede atender, no puede recordar, no puede estarse quieto. No es que no quiera, es que no puede. Y si no puede, hay que buscar ‘por qué’.
A veces se ve claramente que no puede porque hasta castigándole con lo que más le duele, quitándole todo (sin play, sin salir, sin paga, sin TV, sin amigos, sin futbol, sin campamento sin excursión de fin de curso…), no conseguimos nada.
Es como castigar a un niño que se hunde en una piscina porque no sabe nadar. Si no sabe nadar, lo normal es que se hunda. Yo creo que ese es el problema, muchas veces intentamos buscar la causa, en vez de definir el problema, algo que no pasa cuando uno tiene diabetes. Yo me paso el día en la consulta diciéndoles a los padres que no busquen culpables, que busquen soluciones.
Sobre esto, no me atrevo a opinar. No soy especialista. Lo que sí sé es lo que ha supuesto el ajedrez en mi casa, un empuje a su autoestima que le ha hecho cambiar la imagen que de sí mismo tenía mi hijo.
Creo que el ajedrez es una herramienta educativa eficaz en todos los aspectos, no sólo para el TDAH, de hecho, en muchos países de Europa es una asignatura más que forma parte del currículo. El ajedrez aporta grandes beneficios a la Educación en general.









